Di Spanish Drim, I.

Según CNBC, el número de millonarios en Estados Unidos aumentó a 22 millones al finalizar 2021, el 80% de ellos siendo self-made, algunos menores de 30 años y no pocos menores de 40. Aunque seguramente muchos de estos dejen de serlo en unos años lo que nos interesa ahora no es su éxito económico sino otra aptitud, su iniciativa.

En el mismo espacio de tiempo, Bankinter expone que en España hay 1.147.000 millonarios y seguramente casi ninguno sea joven.


Pues bien ¿Qué nos pasa? ¿Es que no tenemos los recursos adecuados? No lo sé, tampoco quiero ser millonaria. Pero eso no es lo que me preocupa, pues la cantidad de millonarios jóvenes es entre otras cosas un mero reflejo de una juventud engañada, dormitiva. Y es que eso es lo que me llamó la atención de estos jóvenes americanos millonarios, no su cantidad de dinero sino que tenían SUEÑOS.


Basta de medir ingresos y simplemente fijémonos en el día a día, miremos a los jóvenes de nuestro alrededor y si quieren hacer algo con sus vidas. La gran mayoría diríamos que están a otras cosas, viviendo en una pobre mediocridad desatendiendo sus anhelos más profundos. Esto es injusto pues el ser humano es una criatura que siempre mira más allá, de lo que sea, de su espacio, de su tiempo, de cualquier condición, es capaz de abstraer, imaginar y crear lo inexistente.

Independientemente del contexto en el que vivas, tienes derecho a ser excelente en lo que tú quieras, no tienen por qué ser obras grandilocuentes sino lo que verdaderamente deseas.


Os estaría engañando si no dijera que este desinterés en las personas viene fomentada por un modelo de Estado consolidado en los últimos siglos, pues ya desde Napoleón (por ejemplo) se transformó la universidad en una institución en la que formar individuos no era el objetivo sino servidores para el Gobierno, lo que ha ido in crescendo hasta nuestros días y es que, si carecemos de un apoyo externo, difícilmente tendremos el valor de siquiera formular nuestras propuestas.


Sea como sea el ser humano nunca debe desesperarse porque se puede luchar contra todo y todos, mientras tengas las cosas claras (y, tampoco seamos radicales, algún apoyo). No es solo culpa del Estado, también importan las personas que te rodean, si ellas se encuentran en un estado de pasividad, seguramente ni creas que sea posible eso que secretamente ambicionas. Por ello debemos rodearnos de aquellos verdaderos amigos que nos eleven.


Con todo esto mencionado, se nos olvida lo más importante que eres tú, pues eres el protagonista de tu vida y del cambio que sueñas. Déjame decirte que nadie lo va a realizar por ti (pero sí contigo). Muchas personas se ven incapaces de llevar a cabo sus objetivos porque se ven mediocres, ven lo que piensan como ridículo o inalcanzable y sin embargo, ya solo por soñar son excepcionales, pues cada sueño es una excepción a esa medianía.


"Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias" (Beato Carlo Acutis). En una sociedad tan homogeneizada, no solemos encontrar demasiadas personas que sean diferentes, que vayan a contracorriente y sin embargo, cada ser humano ha nacido para ser la máxima versión de sí mismo. No hace falta vestir de manera estrafalaria o ser un snob superior a los demás, es mucho más simple, es defender y vivir el bien en el que crees, esa es la mayor excelencia. Cómo saber qué es el bien es una cuestión para otro día... pero un bien asimismo son tus sueños y los jóvenes tienen que formularlos y si puede ser darles vida. Como dijo Einstein, la voluntad es la fuerza más poderosa, y bien tenía razón pues la voluntad es el motor del cambio.


Sin sueño no hay voluntad y sin voluntad, no hay acción. No hace falta ser alguien excepcional para actuar, se puede ser un miedica (también vale alguien normal) e intentar realizar tu sueño. Pues no vivís para ser uno más, sino para ser únicos en toda la historia.

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